Mi ultimo día con Weed y el comienzo de un nuevo viaje
¿Quién soy?
Soy Yen, y la mejor manera que tengo para definirme es que soy un ser humano muy curioso.
He estado conociendo y explorando mi mundo por 30 años, a
pesar de haber cambiado 8 veces de colegio, (por suerte solo 1 universidad),
otras 8 veces de barrio y también un número similar de trabajo en mi vida
adulta, todas fueron en la misma ciudad, y a pesar de que sea de las más
grandes en el país, me sentía una pueblerina con ansias de explorar nuevos
mundos y realidades. Las pocas veces que había salido de mi país antes de los
27 años me dejaron con aún más ganas de experimentar en carne propia todo lo
que había leído en los libros. No entendía entonces que ya había sido una
exploradora, pero en mi propia sociedad. Esta claridad vendría después...
Cambios
A pesar de que los cambios en mi vida siempre me obligaron a
empezar desde cero, hoy entiendo que esa falta de estabilidad me llevaba a
compensarme de otra manera como aferrarme a hábitos, personas y sustancias, y también
que podría haber cambiado de país, pero si no cambiaba yo, siempre seguiría
atrayendo las mismas situaciones.
Con 27 años después de algunos eventos y actitudes de las
que no me siento orgullosa (con el transcurso del tiempo espero que nos vayamos
conociendo profundamente) potenciados por traumas en mi inconsciente, di un giro que marcó un antes y después en mi
existencia, dejar al que fue mi novio por 7 años significo dejar a toda su
familia que me habían adoptado bajo sus alas y cuidado, las amistades que había
hecho en ese ambiente, rutinas, predictibilidad y sobre todo dejar una versión mía que vivía en
automático, en la inercia y victimismo total de mi vida.
Mi nueva con la marihuana
Buscando una versión mía más genuina, autentica, aventurera
y más sana con compañía de terapia profesional, llego a mi vida la que sería mi
compañera más fiel y constante estos últimos 3 años de vida, la marihuana.
Ella llego y fue muy bien recibida unos meses antes de que
cumpla 28, de la mano del que sería la última pareja de esa década, un amor
corto y explosivo, de esos que uno necesita en la vida para que te enseñen como
se siente tener el corazón roto, que te rompa corazas profundas y te enseñe aun
todo lo que te queda por descubrir de ti misma, antes de todas esas enseñanzas
dramáticas sin embargo vivimos 4 meses intensos donde viví la introducción a la
marihuana que había deseado toda la vida, (manifestado de hecho, desde que tenía
unos 16 años, esa era la sustancia que siempre me había llamado la curiosidad),
pero la vida (o yo inconscientemente) me había negado su acceso, y en esos
meses de la mano con un marihuano creativo y veterano, la explore de mil
maneras diferentes, combinarla con la comida, la música, el sexo, mis cosas favoritas
de la vida junto con charlas profundas y locas, fue lo que necesitaba para
engancharme a ella, él se fue de mi vida, pero ella quedo para acompañarme en
todos los nuevos procesos que tuve el último año que viví en mi ciudad.
El inicio de mi relación con ella estuvo acompañada por mi
propia introspección en mi vida a través del couching y terapia, la nueva exploración
de grupos sociales, incluso mi disfrute de mi propio tiempo a solas (que me
daba cuenta no lo había tenido nunca antes por haber siempre saltado de una relación
a otra desde colegio), todo esto propicio que nuestra conexión se haga muy
profunda, me hacía ser consiente del momento presente, auto cuestionarme actitudes,
pensamientos, enfocarme, ser más sociable y confiada, por otro lado también me hacía
relajarme corporal y emocionalmente, me invitaba a ser más creativa, a ser más consiente
de mi voz interna, a bajar mis defensas y confiar más en la vida y las
personas, como cualquier relación que recién comienza, todo se sentía mágico y
perfecto.
Año sabático
Y como a la vida le encanta darme las cosas que deseo a través
de maniobras inesperadas, una mañana cualquiera, las aproximadamente 5 mil
personas que trabajábamos en el mismo banco quedaríamos desempleadas por una
intervención del estado al banco y yo sentiría que esas cadenas irrompibles que
me amarraban a una vida que algún día me pareció apasionante pero que después de
haber trabajado con más de 30 distintas terapias solo se sentían como las
paredes limitantes de una antigua vida que no podía dejar, se disolvieron y yo quedaría
libre, sin recursos inmediatos disponibles, pero libre para nuevamente empezar
de cero.
Así empezó mi año sabático,
inesperado pero bienvenido, manifestado también sin duda desde mi adolescencia,
los últimos 10 meses desde que escribo esto he vivido en 8 países diferentes,
muchas más ciudades y experiencias que espero lograr contar a detalle todas
ellas algún día, que van desde enfrentar a mis mayores miedos y sueños, hacerme
un tatuaje en la selva, vender mi primer arte en la playa y vivir de eso un
tiempo, terminar viviendo en un departamento lujoso enfrente de la playa en Cancún,
tomando de los mejores vinos en un viñedo con vista idílica en Chile, viviendo
con una artista en Buenos aires, asistiendo a una ópera por primera vez en uno
de los teatros más lindos del mundo, teniendo mi primer trip en acido en un
bosque en Montevideo, cumpliendo mis 30 años en un rascacielos en New york,
yendo a mi primer rave en Brooklyn, teniendo unos días de fama y reconocimiento
por Panama, bailando sin parar por todo Colombia, volando en un helicóptero por
Sao Paulo y asistiendo al concierto de más de 1 millón de personas de Madonna
en Rio de janeiro, en todas estas experiencias acompañadas por la marihuana
como constante en mi vida.
La decisión de romper mi relación con la Marihuana
De alguna manera logré con el mínimo
presupuesto posible, tener el año más emocionante de mi vida, descansar y
restaurar mi cuerpo de los problemas físicos y crónicos que tenía por el estrés
de una vida de alto performance corporativo, sin embargo, aquí estoy de nuevo, sin
ahorros, sin el valor o disciplina para ejecutar ideas anotadas en mi
journaling, en mi ciudad de origen nuevamente, viviendo con mi madre.
A pesar de que sé que todos los
bloqueos que siento que me llevan a no ejecutar ideas son limitaciones
internas, la marihuana y disciplina no van de la mano, al menos no si eres un
consumidor crónico como es mi caso (de acuerdo a Hubermann científico de
Stanford, al consumir dos o mas veces a la semana ya te califica como uno), al
alterar el proceso de pensamiento en la mente e inclinarlo más hacia un lado de
divagación y creatividad, pero no hacia el lado de ejecución, seguir
manteniendo una relación con ella se ha tornado en mi nueva relación toxica, y sí,
no soy adicta aun, pero esa balanza en la que antes solo existían buenos y
relajados momentos, hoy se ha inclinado más hacia el sentimiento de ansiedad, (la
sensación predominante si ya eres un consumidor crónico por más de un año de
acuerdo a los estudios científicos).
A pesar de tantos bellos momentos
juntos, la ayuda que me proporciono, y anticipando cambios en las dinámicas sociales
con varias personas, y la propia nostalgia que sentiré por su compañia, es hora
de decirle adiós, porque siento que estamos atascadas en un loop infinito en el
que estamos juntas, me relajo, salen nuevas ideas, las anoto, se va el efecto y
me estreso porque no tengo disciplina para realizar nada. Todo lo que me hizo
descubrir y experimentar en mi misma sigue aquí conmigo, sé que ya no dependo
de ella para alcanzarlos.
Reconstruyendo mi disciplina
Haber tenido una vida corporativa
disciplinada, de esas que se levantaba a las 5 am, van al gym, medita,
trabajaba, pasa clases y muchos etcéteras más (incluida la fumada de las 4;20),
me ha dejado una barrera alta de disciplina y expectativas sobre mi misma, que
un año después en el que cambie todo, por una vida en que mis mayores retos
implicaban, ir sola a fiestas, hacerme amiga de extraños y guiarme sola por la intuición,
(que fue todo un desafío para mí y no es poco se los aseguro), pero hoy mi propia
jefa interna me pregunta ¿y ahora, como integro todo esto a mi vida? ¿Cómo tengo
estabilidad financiera nuevamente?
Al momento que escribo esto he
decido tomar el primer paso que considero básico y obligatorio para arrancar de
nuevo, volver a tener un horario de ejercicio diario al día, y por fin ponerme
a trabajar de manera consiente en el sueño que he tenido desde hace meses,
escribir.
Nuevos retos
Este no es solo el inicio de un
viaje en mi vida sin drogas por un año (incluye alcohol), sino también la creación
de una vida totalmente nueva, donde no tengo ninguna referencia en cómo avanzar
hoy, donde me toca trabajar y ser constante para ser las nuevas etiquetas que
quiero utilizar en mí en esta nueva etapa, como empresaria, artista, escritora,
viajera, activista, etc, mi alma me pide comenzar a creer y crear esa nueva
realidad, y sacar de mi sistema las sustancias que me desequilibren y
documentar el proceso, es el que decido que sea mi primer paso.
Publicar mi blog semanalmente,
escribir mis memorias de mi sabático como una novela de manera regular,
incursionar en el mundo de negocios digitales, conocer nuevos entornos y
amistades en mi ciudad, independizarme, consolidar mi marca personal y ser
consistente con la actividad recién descubierta que más me ha quitado estrés en
los últimos meses que es pintar, son los retos que planeo seguir este año en
que ya no queda más presupuesto para seguir viajando (a menos que logre conseguir
unos miles de dolaritos para aceptar la invitación de una de mis mejores amigas
viajeras de vivir con ella por 2 meses en su departamento en Brooklyn en Julio
y Agosto).
Agradecimiento y hasta pronto.
Gracias por ser una de las
primeras personas en leer un poco de mi ser, hoy mi propósito principal, es
vivir una vida interesante, llegar a lugares que jamás pensé que lo lograría, quiero
seguir siendo para mí misma mi mayor fuente de inspiración y crecimiento, hoy
con el corazón abierto y vulnerable decido presentarme ante el mundo, esta soy,
just Yen, en su versión más pura. Cumpliendo una de sus metas, publicando mi
primer artículo, ya me exploré sola un año, ahora te invito a explorar la
aventura de mi vida conmigo.

Comentarios
Publicar un comentario